


Episodio 1: El vuelo
A través de la vegetación espesa y húmeda, el comando policial avanza en silencio, se mueven en perfecta sincronía, rostros cubiertos y armas listas. En el centro de esta formación, dos agentes jadeantes sostienen firmemente a ÁNGEL CHIMAL (40), un espectro descalzo y magullado que camina con la cabeza baja y el rostro apenas visible. A pocos pasos detrás, MARCOS (42) sigue la marcha, con el arma en alto y los ojos atentos a cada rincón del bosque. Al llegar a la carretera, el convoy policial aguarda. El trayecto es tenso. Desde el asiento de copiloto en la camioneta blindada, Marcos observa a Ángel. La mirada de Marcos escudriña cada centímetro del detenido, cubierto de tierra y sangre seca, mientras el convoy se aproxima al pueblo. Al llegar a la estación de policía de Santa Cruz, una multitud de periodistas aguardan con cámaras y micrófonos listos. Marcos se abre paso entre la prensa, las preguntas llueven de todas direcciones: «¿Es él el responsable de las desapariciones?», «¿A quién pertenece el cuerpo encontrado?» Nadie obtiene respuesta. En medio de la multitud, un periodista logra acercarse a Ángel, su micrófono casi rozando el rostro oculto del detenido. «¿Quién eres tú?» La figura encorvada de Ángel se detiene un instante, y, sin alzar la mirada, su voz rasga el silencio: «Yo soy un comegente.» SOFÍA (34), una periodista desencantada con su vida, contempla en silencio la cornisa de un edificio, tentada por la idea de saltar. Su relación con GUSTAVO (38), su jefe, y su trabajo no logran llenar el vacío que la consume. La llamada de Gustavo, asignándole la cobertura de la captura de un caníbal en Santa Cruz, despierta en Sofía una inquietud. Se trata de un hombre que no niega haber matado y devorado a sus víctimas. Mientras el escándalo sacude a Santa Cruz, NESTOR RÁMOS (55), el presidente municipal, insiste en que el Comegente es el único culpable de las desapariciones recientes. FLOR ALBA (35), quien escucha las noticias mientras cuida a su padre enfermo, reacciona con visible incomodidad. Para ella, la mención de Ángel es algo más profundo y perturbador. A cargo de la investigación, Marcos examina el último crimen atribuido al Comegente, pero las mordeduras y cortes en el cuerpo sugieren algo más. Entre tanto, Ángel sufre abusos en la cárcel, reviviendo fragmentos de un pasado marcado por el rechazo materno y el misticismo de su padre, en una espiral de dolor y confusión. Sofía llega finalmente a Santa Cruz. En el lugar del crimen, encuentra a Marcos, quien la reprende por haber contaminado la escena. Una tensión palpable surge entre ellos, aunque ambos intentan disimularla. Más tarde, Sofía convence a Ramos de que la deje entrevistar a Ángel, quien accede bajo la condición de que le informe cualquier cosa que el Comegente confiese. Al acercarse a la celda de Ángel, Sofía siente un escalofrío. La oscuridad es total, solo interrumpida por un tenue rayo de luz. Desde la penumbra, Ángel aparece arreglado y pulcro, su figura desentona con la celda oscura. Sus ojos se encuentran, y él le dedica una sonrisa extrañamente tierna. La tensión entre ellos es tangible, y en ese instante, Sofía comprende que este encuentro cambiará su vida. FIN DEL EPISODIO #1

Episodio 2: Ángel, el niño
Antes de encontrarse con Sofía, Ángel se prepara con esmero. Se peina, arregla su ropa, ensaya sonrisas; espera ese momento con ansiedad. Al llegar, Sofía percibe que la entrevista será todo lo contrario de lo que había imaginado. Entre el desvarío y los retazos de ingenio de Ángel, su percepción sobre él mismo empieza a tambalear. Sofía se conecta con Ángel de manera inesperada, encontrando en él una frágil humanidad entre los desvaríos. Escucha su historia, cómo su nacimiento marcó el comienzo de una vida atormentada, con sus padres convencidos de que era un demonio. Con cada detalle, Ángel intenta impresionarla, incluso canta para ella, y Sofía, aunque estremecida, comienza a dudar de que esté ante un monstruo. Mientras tanto, Marcos se dirige a recoger a su hija, con la ilusión de pasar el fin de semana juntos. Sin embargo, al llegar, encuentra a su exesposa con otro hombre en casa. Dominado por la ira, Marcos lo amenaza y promete luchar por la custodia de su hija, aunque sabe que su vida, en el fondo, está en ruinas. A su regreso al hotel, Sofía se encuentra con Gustavo, quien, preocupado porque Sofía no le ha respondido sus mensajes, ha viajado hasta Santa Cruz. Incómoda, Sofía apenas le da información y le pide que busque otra habitación. Gustavo, dolido, se va, prometiéndole que continuarán la investigación juntos. Esa misma noche, Sofía visita sigilosamente una casa en el pueblo. Desde la ventana, clandestinamente, observa a un HOMBRE DE 40 años que comparte con su hija y juega con un monopatín que ella le envió de regalo en secreto. Sofía los mira con un aire de culpa y se aleja en silencio. De vuelta en la cárcel, un guardia le miente a Ángel diciéndole que Sofía no volverá a verlo jamás, provocándole una crisis. Envuelto en alucinaciones y recuerdos tortuosos, Ángel es llevado al patio, donde un grupo de reos lo golpea brutalmente. En el delirio, Ángel revive la escena de un exorcismo fallido que le hicieron cuando era niño. Este evento fue protagonizado por su madre, cuando la incomprensión y el fanatismo lo sentenciaron a la locura desde pequeño. Mientras tanto, Sofía y Gustavo investigan la historia de Ángel y descubren que su padre era un célebre volador de Papantla. La comunidad guarda silencio, pero logran la pista de su hermana. Tras un agotador viaje en carretera, llegan a su hogar, donde ella les revela un pasado marcado por la violencia y la tortura a manos de su madre. Tras un brote psicótico, provocado por pensar que Sofía no volverá, Ángel es hospitalizado. En el cuarto del hospital de la penitenciaría, roba un gis el cual usa posteriormente para trazar una línea en el suelo de su celda, que sustituye a la línea de seguridad trazada anteriormente y mantener a las personas lejos de su alcance. Esta nueva línea le dará la capacidad a Ángel de alcanzar a quien sea que se acerque a la celda pensando que está seguro. Gustavo se empeña en que quiere ver a Ángel con sus propios ojos. Sofía y Gustavo visitan a Ángel en prisión. Desde las sombras, Ángel se abstiene de acercarse, porque no quiere hablar delante de Gustavo. A su vez, Marcos sigue una pista que lo lleva a una cueva donde encuentra utensilios afilados por Ángel pero, fuera de la cueva, encuentra un cuchillo afilado, profesional de caza, nuevo y ensangrentado. Marcos guarda el cuchillo y no le revela a nadie que lo tiene. De vuelta en la oficina de Ramos, Marcos oculta su descubrimiento. Ramos cree que puede confiar en el policía y que éste le dice la verdad cuando asegura que no han aparecido nuevas pistas. Finalmente, en el hotel, Sofía recibe una visita inesperada: el hombre de 40 a quien ha venido observando en secreto, aparece en el hotel, serio y amenazante. “Tenemos que hablar”, le dice. Sofía se queda impactada y sin palabras al sentirse descubierta. FIN DEL EPISODIO #2

Cap. 3: Mi mejor amigo
Flor Alba siempre supo que Ángel la espiaba. Años atrás, cuando aún no era considerado un monstruo, él solía llevarle regalos a su fonda, y ella, divertida, lo invitaba a comer, soportando las miradas de desaprobación de quienes los observaban. "No es malo, sólo está un poco loco," decía, aunque luego se arrepentía al ver cómo él se transformaba en un ser impredecible y delirante. En el presente, Marcos interroga a Flor Alba directamente sobre Ángel y por qué nunca lo denunció por la muerte de su prometido, Mauricio Barcenas. Flor, convencida de que fue culpa suya por haber dejado entrar a Ángel en su vida, niega que él sea responsable del último asesinato. Sabiendo que no obtendrá más de ella, Marcos le advierte que lo mantenga así. Mientras tanto, Sofía discute de manera tensa con el hombre de 40, quien le devuelve el monopatín que Sofía le compró a su hija y envió a su casa en secreto. Al observarla desde lejos, Marcos sospecha que Sofía esconde algo. Luego, en el bar del hotel, Marcos se le acerca, tratando de obtener respuestas, pero Sofía evita sus preguntas y finalmente le entrega el monopatín para que Marcos se lo regale a su hija. Luego de este encuentro en el bar, intrigado, Marcos decide visitar al hombre de 40 que dejó el monopatín a Sofía, buscando respuestas sobre el enigma que la rodea. Las pesadillas de Sofía, cada vez más recurrentes, la llevan a revivir escenas violentas con Pedro, su exnovio. Tratando de mantenerse enfocada en el trabajo, Sofía vuelve a entrevistarse con Ángel, quien, visiblemente golpeado, despierta su compasión. Entre sus desvaríos, Ángel le confiesa que, a quien realmente mató, fue a su mejor amigo. Aunque no le especifica si se trata del cuerpo que encontraron o de otra persona. Después de una negativa de Ramos para seguir autorizando la investigación, Sofía recurre a las familias de los desaparecidos y obtiene objetos personales de las víctimas para análisis de ADN y así poder compararlos con el cuerpo encontrado y dar con la identidad de la víctima. Esa noche, entre tragos y una evidente tensión, Marcos y Sofía finalmente sucumben al deseo y hacen el amor. Antes de irse, Marcos le sugiere que visite la fonda de "La Florita", para que pueda obtener más información acerca del pasado de Ángel. Sofía queda intrigada En un flashback, Ángel sigue a Flor Alba con devoción, convencido de que su amabilidad hacia él es el único acto de amor que ha conocido. Sin embargo, su fijación cambia al ver a Mauricio Bárcenas, el prometido de Flor, besándola con ternura. Decidido a ganar el amor de Flor Alba, Ángel comienza a seguir a Mauricio hasta que un día, al verlo regresar del mercado, lo mata. Sofía, revisando el expediente que Marcos le ha dejado sobre el caso de Mauricio Bárcenas, el prometido de Flor Alba, se da cuenta de que el modus operandi de Ángel no coincide con el último asesinato. En el caso de Mauricio, Ángel se comió todo y apartó los pies, las manos y la cabeza. En este nuevo caso, todas las partes del cuerpo se encontraron en el mismo lugar. Gustavo está celoso de la conexión entre Sofía y Marcos, intenta disimular su malestar. Marcos, por su parte, obtiene una pista de Ángel sobre el paradero del cadáver de "su supuesto mejor amigo," quien afirma haberlo escondido "en la casa de los árboles, cerca de la carretera, atrás del sol." Aunque el dato es enigmático, Marcos sigue la pista, pero no logra dar con el lugar. Más tarde, en el hotel, se encuentra con Sofía y Gustavo, quienes comparten sus descubrimientos convencidos de que Ángel no puede ser el asesino. Ramos llega a la casa de los familiares de Jacobo Puertas, la presunta última víctima de Ángel, sorpresivamente, confirma que los restos pertenecen a Jacobo y que el "Comegente" es el responsable. En un gesto amenazante, Ramos les entrega dinero, sugiriendo que dejen el asunto en el pasado. Sofía, convencida de que Ángel no pudo haber sido el asesino, enfrenta a Ramos, quien le advierte que no debe hacer un espectáculo del caso. Decidida, Sofía visita a Ángel en la cárcel y le muestra una foto de Jacobo, preguntándole si era su mejor amigo. Él, sonriendo levemente, asiente, confirmándole que sí… para Sofía es desconcertante, ya que pensaba por todo lo que había averiguado que Jacobo no era la persona a quien Ángel había asesinado. FIN DEL EPISODIO #3

Cap. 4: Sofía pierde el camino
En 2019, Pedro es ingresado en prisión, enfrentando una brutal bienvenida de golpes e insultos por parte de los reclusos. El caos provoca que Ángel, alterado, intervenga y ataque ferozmente a uno de los agresores, arrancándole una oreja y saboreando la sangre como un manjar, dejando a Pedro temblando y a los demás prisioneros paralizados de terror. En el presente; Sofía, a pesar de la confesión de Ángel, no puede creer que realmente haya matado a su supuesto mejor amigo, Jacobo. Incrédula, redacta una nota incisiva cuestionando la investigación policial, mientras Gustavo le ofrece publicarla, destacando que no existe evidencia que vincule a Ángel con el asesinato de Jacobo Puertas. En el pasado: Pedro, demacrado tras semanas en prisión, comparte la comida que su familia le ha traído con Ángel, quien se presenta como un “volador, un pájaro”. En lugar de burlarse, Pedro sonríe y pregunta si sabe volar. Es la primera vez en mucho tiempo que Ángel sonríe con genuina emoción. Sofía se encuentra con Amalia, quien le entrega una antigua foto de Pedro con sus padres, advirtiéndole que nadie debe saber que ella la ayudó a conseguirla. Sofía comprende la advertencia mientras observa la foto, sintiendo el peso de su pasado en cada detalle. Mientras Sofía intenta acceder a la prisión, un guardia, siguiendo órdenes de Ramos, le impide la entrada. Furiosa, Sofía confronta a Ramos en su propia casa, sospechando que algo más oscuro se esconde detrás de esta prohibición. Ramos insiste en que es “por el bien de Ángel,” pero ella no se convence. Gustavo recurre a su esposa, quien tiene buenos contactos con el juez encargado del caso, logrando finalmente una orden que permite a Sofía ver a Ángel. Al enterarse, Ramos incrédulo y furioso, manipula a Marcos bajo amenazas. Aun así, Marcos elige advertir a Sofía, revelándole que Ramos planea mantener a Ángel en silencio a toda costa. Con la orden en mano, Sofía visita a Ángel y le muestra la foto de Pedro, provocando que los ojos del prisionero se humedezcan al recordar a su mejor amigo. Sin embargo, cuando Sofía lo interroga sobre otros desaparecidos, él responde incoherencias, confundiendo la verdad con sus propios delirios. Los reconoce a todos como su mejor amigo. Más tarde, en su celda, Ángel tiene visiones de Pedro, quien se le aparece, riendo, y hablando de Sofía. En un delirio de celos, Ángel jura que “se lo comerá”. La relación entre Sofía y Marcos se vuelve más íntima, aunque la confianza es frágil. Al amanecer, Marcos hurga en la computadora de Sofía y copia su reportaje en una memoria USB, entregándosela a Ramos. Poco después, Sofía comienza a sentir que alguien la sigue, su paranoia crece y, en medio de su desconcierto, dos hombres armados la obligan a subir a una camioneta y la secuestran. Preocupados, Gustavo y Marcos buscan a Sofía en su hotel, pero no logran encontrarla. Mientras tanto, ella es abandonada en un paraje solitario, apenas vestida y maltratada. Un indigente la observa desde las sombras y comienza a seguirla, obligándola a correr por el terreno hostil. Marcos intenta obtener respuestas de Ramos, pero recibe una paliza en su lugar. Desesperado, sale en busca de Sofía. A Ángel le abren las puertas de la celda con la intención de que se encuentre con Sofía y le haga daño e incluso la mate como hizo con Pedro, pero Ángel en el recorrido por el bosque tiene alucinaciones con Pedro, quien lo lleva al lugar del accidente que tuvo con Sofía. Una vez ahí, algo extraño sucede. Ángel y Sofía parecen encontrarse. FIN DE EPISODIO #4

Cap. 5: Tengo hambre
La niebla espesa cubre el bosque mientras Sofía, en un estado de paranoia y desesperación, huye al caer la noche, creyendo que Ángel la acecha. Aunque él no está allí, alguien la sigue entre las sombras. Eventualmente, su perseguidor, Juan el esposo de María la hermana de Ángel, la alcanza e intenta abusar de ella, pero Sofía, astuta, escapa, dejando una herida sangrienta en el rostro del agresor. Juan decide dejar se perseguirla y se va a un bar a beber un trago y a pasar el dolor. Ahí se encuentra con Marcos quien lo escucha hablando de que una mujer lo agredió en la carratera. Marcos supone que se trata de Sofía y a punta golpes, le saca la información a Juan de dónde puede estar. Marcos, finalmente encuentra a Sofía en la carretera, exhausta y sola. A pesar de la desconfianza, que ahora siente por Marcos, Sofía acepta su ayuda. Marcos la lleva a su habitación del hotel, donde la cuida con paciencia y respeto, conteniéndose de ir más allá de lo que ella permite. Vulnerable y en estado de shock, Sofía confiesa su tormento: años atrás, después de una fiesta, ella y Pedro, su exnovio, huyeron tras un accidente fatal, en donde murió una mujer y rescataron a una niña de 3 añitos. Esa mujer que murió es la esposa del Hombre de 40, cuyo nombre es Rubén. Sofía confieza que, a pesar de que Pedro dijo que el conducía esa noche, era ella quien iba manejando. La culpa la consume, creyendo que Pedro es una de las víctimas de Ángel. Marcos escucha en silencio, prometiendo ayudarla a descubrir la verdad. Decidida a confrontar a Ángel, Sofía obtiene otra entrevista. Al mostrarle la foto de Pedro, él reconoce el rostro y lo llama “Cruz,” mientras balbucea fragmentos de información, intentando recordar el lugar donde yacen sus restos. Justo cuando está por revelar más, Ramos interrumpe, provocando que Ángel lo ataque a través de los barrotes en un arrebato de ira. Los guardias interceden y someten al prisionero con descargas eléctricas, pero todo este incidente provoca que expulsen a Sofía de la cárcel. Afuera, Sofía enfrenta a Ramos, pero este la amenaza antes de marcharse, diciendole que no se meta más en los asuntos judiciales que no le corresponden. Sofía queda furiosa y aún más decidida a desentrañar la verdad. Esa noche, Sofía le cuenta a Gustavo sus sospechas: Ramos usa el caso de Jacobo Puertas para encubrir los crímenes de la mafia local. Aunque Gustavo teme las consecuencias, accede a publicar el artículo. Tras su difusión, el pueblo entra en pánico, con su economía y tranquilidad en peligro, y Sofía se convierte en blanco de críticas. Ramos, bajo presión y amenazado por los huachicoleros, se ve arrinconado por sus propias mentiras. Sofía y Marcos no se detienen. Guiados por la descripción de Ángel, llegan a un paraje cerca de un río, donde hallan pertenencias de Pedro. Sofía siente un destello de esperanza pensando que Pedro puede estar vivo, mientras también encuentran herramientas de Ángel, entre ellas varias de sus macabras cucharas afiladas. En ese momento, Marcos le confiesa a Sofía que en la escena del crimen, donde hallaron a Jacobo, él encontró un cuchillo profesional de caza lleno de sangre. Esa es una herramienta que claramente no le pertenece a Ángel y una prueba que sugiere que el comegente no es responsable del asesinato de Jacobo. Enfurecida por que Marcos no le contó antes de esta información, Sofía luchar por que Ángel sea trasladado de la cárcel a un hospital psiquiátrico. Sofía obtiene una orden para que un médico examine a Ángel, quien, entre recuerdos dolorosos y delirios, comparte fragmentos de su infancia de abuso por parte de su madre y mucha soledad. El médico dictamina que debe ser internado en un hospital psiquiátrico en lugar de seguir en prisión. Ramos, al enterarse de la transferencia, ve una oportunidad para liberar a Ángel y que sea el mismo comegente quien se convierta en un peligro para sus defensores. Esa noche, sola en su habitación de hotel, Sofía revisa grabaciones de sus entrevistas con Ángel. Frases que antes parecían incoherentes revelan una pista crucial: ahora sabe dónde buscar los restos de Pedro. Al llegar al sitio, descubre un brutal asesinato al estilo del Comegente, confirmando que Ángel es, en efecto, un asesino peligroso. Alarmada, corre junto a Marcos a detener la liberación, pero el médico les informa que ya es demasiado tarde: Ángel ha sido dejado en libertad. Ahora libre, Ángel deambula por el pueblo, observando con calma las calles, a los niños jugando y a los voladores danzando en el aire. Su recorrido termina en una puerta familiar. Toca suavemente, y cuando la puerta se abre, allí está Flor Alba, quien lo mira con terror mientras él, con voz suave y un tono casi reverente, declara: “Tengo hambre.” FIN DE EPISODIO #5

Cap. 6: Pedro perdóname
En el límite entre la libertad y la cordura, Ramos trata de controlar el pánico... la nota de Sofía ha hecho que los huachicoleros lo consideren una amenaza, pero está seguro de que puede vengarse de ella. Por otro lado, en el penal, Marcos y Sofía son informados de la liberación de Ángel. Pero es cuando Marcos le revela que siempre supo que Pedro era el mejor amigo de Ángel por la cruz que encontró en la escena del crimen y la comparación que hizo de la misma con la foto de Pedro que Sofía tenía en su poder. En esa foto, Pedro llevaba la cruz que se ubicó en la escena del crimen. Sofía se molesta con él, no puede creer que no se lo haya dicho antes, ahora le queda claro que no hay manera de que esté vivo. Sofía deambula por el pueblo sola. Intenta llamar un taxi, pero su celular no tiene señal. Al ver luz en una ventana de la casa de Flor Alba, decide ir para allá a pedir ayuda. Flor Alba le cocina a Ángel en su casa. Ángel recibe la comida que le acaba de preparar... desconfiado, le pregunta si esa comida no está envenenada, él sabe lo que ella lo ha querido envenenar todo este tiempo. Flor Alba le responde que no, que puede comer tranquilo. Ángel come solo la carne, apartando los frijoles y el arroz como cuando era pequeño. Momentos después, llega Sofía con paranoia de sentir que Ángel la persigue... irónicamente, Ángel la observa desde un escondite en casa de Flor Alba, quien se da cuenta del estrés de Sofía, pero le dice que no tiene nada de qué preocuparse. A pesar de que Ángel permanece escondido, Sofía siente su presencia, pero Flor se encarga de convencerla de que Ángel no está allí. Finalmente, Sofía toma un taxi y se va. Flor Alba permite que Ángel vea y sienta cómo ella perdona a su padre y cómo ese perdón también vive en el corazón de él. Por un momento, Flor Alba ve a Ángel con una súplica escondida, él parece entender... le debe algo. Horas después, Ángel tiene la ropa completamente manchada de sangre, una bolsa con los órganos del papá de Flor Alba descansa junto a él... Ángel sostiene una cuchara afilada, con la que sigue llevando a cabo su labor sangrienta, en silencio y en las sombras. Sofía sola, en su hotel, tiene pesadillas en las que Ángel la acecha. Al día siguiente recibe una llamada que la lleva urgente a la casa de Flor Alba. Lugar en el que se encuentra con Marcos quien analiza la escena del crimen del papá de Flor, quien está en shock. La escena es tremendamente sangrienta. Los pies, manos y cabeza han sido dejados de lado. Todo indica que el autor de ese asesinato es Ángel, el comegente. Al llegar a su hotel, Sofía se encuentra con una decena de periodistas y Ramos, que la culpan por lo que acaba del asesinato que acaba de pasar. Después de cocinarle una deliciosa sopa con carne a los indigentes con los que solía convivir, Ángel se mete al río, donde se quita las costras de sangre y se acicala. Pareciera estar preparándose para ir a un lugar especial. Horas después, Ángel da vueltas en la casa de infancia de Sofía. Mira sus fotos con amor y con una sonrisa en el rostro. Finalmente, después de deambular, se instala en el ático de la casa, desde donde puede ver muy bien todo el perímetro y controlar quien entra y sale. Después de buscar a Ángel sin éxito, Marcos ve una noticia de Ramos, criticando el reportaje de Sofía, desestimándolo y acusándolo de ser una noticia falsa. Ramos desprestigia a la periodista delante de todo el mundo. Al ver esto, Marcos toma la decisión de revelar el pedazo de evidencia que lo cambia todo. Lleva el cuchillo encontrado en la escena del crimen de Jacobo, al forense con un fiscal de justicia presente. Sofía llega a la casa de descanso de su familia, después de todo el alboroto de reporteros en su hotel. Harta, sube a darse un baño, aunque no tiene más opción que hacerlo con agua fría. En eso, alguien toca la puerta, es Gustavo que le informa que está por divorciarse, pero ella le dice que no quiere que se quede con ella. Cuando Gustavo se va, Sofía comienza a escuchar ruidos en la casa: sabe que hay alguien. Sofía huye de la casa llena de miedo, presintiendo que Ángel está ahí. Muy nerviosa, en la carretera, llama a Marcos quien pasa por ella en la estación de gasolina más cercana a la casa. Sofía le cuenta de sus sospechas, cree que Ángel está en su casa. Marcos envía patrullas a la casa de Sofía, pero no encuentran a Ángel. En su lugar, hallan un adorno de piedras de río y una de obsidiana expuestas como un regalo que confirman que, en efecto, el comegente estuvo ahí, en la casa con Sofía espiándola todo este tiempo. Marcos va en busca de Ángel, pero no lo encuentra por ninguna parte. Lo que no sabe el detective es que Ángel lo ha estado siguiendo todo este tiempo. Días más tarde, Sofía llega con Flor Alba y le muestra el regalo que Ángel le dejó en el ático de su casa. Al verlo, Flor le explica que fue exactamente lo que le pasó a ella... está enamorado, y le dice que Ángel mata por amor, por eso se come el corazón de sus víctimas. Definitivamente, a ella no la matará, pero aquel a quien él cree que ella ama, sí. En ese momento, Sofía salta de su asiento... está convencida de que irá por Gustavo. Sin embargo, al llegar con él, se da cuenta de que Gustavo está bien... ¿entonces quién? Al llamar a la comisaría, le confirman que Marcos no aparece. Sin otra opción, Sofía pide prestado el auto a Gustavo, a pesar de su trauma manejando en carretera y se va a buscar a Marcos. Después de visitar a su exesposa, y a la hermana de Ángel, logra descubrir el lugar donde Ángel lo tiene cautivo. De inmediato, Sofía va para allá, con la esperanza de encontrar a Marcos vivo. Sofía le avisa a Gustavo para que mande a la policía. En el bosque, dentro de una cueva, Ángel tiene a Marcos atado, con heridas abiertas, apunto de ser devorado. Sofía entra, e intenta entrar en un juego delirante con Ángel en el que logra conectar en su mundo por medio de una alucinación con Pedro. Ángel, atormentado, se pierde en sus alucinaciones, dando tiempo a que Sofía y Marcos puedan escapar. Justo en ese momento, llega la policía, pero no hay rastro de Ángel. Ha escapado. De repente, un graznido aterrador resuena por todo el bosque, como el grito de un pájaro gigante acechando desde las sombras. Todos lo escuchan, se detienen, se miran entre sí, con terror. FIN DE EPISODIO #6 FIN DE TEMPORADA 1
